
En la purificación del aire, no se puede confiar únicamente en la filtración pasiva para eliminar los patógenos. Es necesario contar con una intervención activa, a nivel molecular. Nuestras lámparas germicidas UVC proporcionan exactamente eso: atacan a los microorganismos directamente en el flujo de aire y destruyen su ADN y ARN. Sin este paso, el aire reciclado podría volver a dispersar patógenos viables, anulando así todo el propósito del sistema.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico Todo se reduce a un control preciso del espectro de luz. Nuestras lámparas funcionan a una longitud de onda de 254 nm, la que absorben mejor los ácidos nucleicos microbianos. No se trata de utilizar energía de amplio espectro, sino de una acción dirigida. A una distancia de trabajo de 10 cm, la intensidad de irradiación alcanza los 120 mW/cm², lo suficiente para destruir incluso las esporas más resistentes. La carcasa de cuarzo garantiza que la transmisión de UVC sea superior al 90%, mientras que el revestimiento libre de ozono evita problemas relacionados con la calidad del aire. La vida útil estimada de las lámparas es de 9,000 horas, con una degradación en su rendimiento menor al 8%, lo que garantiza un rendimiento constante durante toda la vida útil del sistema.
Por qué son adecuadas para este propósito Los ciclos de purificación del aire requieren rapidez y fiabilidad. Nuestras lámparas UVC se encienden al instante, sin demoras que puedan afectar la desinfección en tiempo real. Su tamaño compacto permite su instalación fácilmente en conductos o cámaras, sin añadir volumen adicional. Para usted, esto significa una eliminación eficaz de patógenos en volúmenes de aire de hasta 1,000 m³/h, cumpliendo con las estrictas normas de calidad del aire interior, sin necesidad de usar químicos. Los resultados son sólidos: valores de reducción logarítmica de al menos 3 para bacterias y virus comunes.
Qué hay que tener en cuenta La instalación debe permitir una visión directa del flujo de aire. Las sombras representan puntos ciegos en cuanto a la desinfección. Coloque las lámparas en lugares donde la velocidad del aire sea de 2.5 m/s o inferior, para asegurar un tiempo de exposición suficiente. Incluso a baja potencia, la luz UVC requiere protección; nunca mire directamente a la lámpara mientras está funcionando. Planifique reemplazar las lámparas cada 12 meses, basándose en su vida útil de 9,000 horas, para mantener un rendimiento óptimo.